Sarah, de Francia, y Enrique, de España, encontraron el camino del temazcal a través de sus propios viajes de sanación. Atraídos por la llamada del fuego y el vapor de hierbas, se mudaron al desierto para abrazar su silencio sagrado y su sabiduría. En esta tierra de vastos cielos y espíritus antiguos, descubrieron la renovación y la conexión profunda. Con gratitud, ahora comparten la ceremonia del temazcal, invitando a otros a liberarse, sanar y recordar las formas ancestrales de armonía con el cuerpo, el espíritu y la tierra.